15.9.13

A TRAVÉS DEL ARTE: CORALINE

Quisiera (no) estar en otro mundo

Coraline Jones era una niña poco desarrollada para su edad que, cuando se muda, descubre en su nueva casa una misteriosa puerta. Así comienza la que será la peligrosa aventura que tendrá Coraline, ingresando a través de la puerta a un mundo diferente (o no tan diferente), donde viven sus otros padres —los cuales tienen botones en vez de ojos— que la han esperado para amarla, jugar con ella y escucharla (lo que aparentemente no hacen sus verdaderos padres).

La novela de Nail Gaiman resulta tenebrosa, pero atractiva. Una especie de Alicia que llega a otro mundo que parece mejor que el suyo, pero que en verdad es terrorífico. Y lo que lo hace tenebroso a este mundo es la otra madre, que quiere algo que amar o... comer (en este caso, Coraline), y ya ha llevado este propósito con otros tres niños, a quienes engañó para que se quedaran con ella.

La otra madre, un ser tramposo y manipulador. Que atrae a los niños con cosas fabulosas, pero en verdad "La otra madre no podía crear: sólo podía transformar, retorcer y cambiar." Este ser maligno posee unos botones negros en lugar de ojos, lo que podemos interpretar como un ser sin alma, porque se dice que "los ojos son la ventana del alma". Y todos los seres que ha creado también tienen botones.

Coraline logra salvarse de las garras (literalmente) de la otra madre y, también salva a sus padres y los niños fantasmas secuestrados por ésta. Los niños fantasmas no pueden liberarse de ese mundo porque la malvada bruja ha escondido sus almas después de haberlos usado. Robando almas de niños, deducimos que es un ser sin piedad ni remordimiento.

Un ser, que crea este mundo sólo para atraparlos, y que como se describe en el libro, luego este mundo se deshace. La casa, que es el escenario principal, al final es como una fotografía, después como un bosquejo, y es que este mundo sólo tiene el tamaño para atrapar a la presa, como lo hacen las arañas con las indefensas moscas.

Y la cuota de humor la pone el gato, acompañante leal de Coraline. Porque Gaiman a pesar de los dos mundos que crea, el primero, aburrido y gris; el segundo, oscuro, sombrío y tétrico (aún con maravillas), nunca deja el humor. En situaciones como cuando Coraline le ofrece su amistad al gato o cuando ella nota que sus padre han desaparecido y llama a la policía, disfrutaran de mucho sarcasmo.

Otro ejemplo del humor negro de Gaiman es la historia que crea Coraline:

"LA HISTORIA DE CORALINE
HABÍA UNA NIÑA QUE SE LLAMAVA MANZANA. BAILAVA MUCHO. BAILAVA SIN PARAR HASTA QUE SUS PIES SE CONBIRTIERON EN SALCHICHAS. FIN."

***

Y si se preguntáis sobre la película, obra de Henry Selick, es una delicia a los ojos. Conserva ese tono sombrío (la primera vez que lo vi, en serio que me asusté). Pero a la vez es lleno de color. ¿Cómo es eso posible? Porque cuando Coraline está en el mundo real, los matices son grises, mas cuando se transporta al otro mundo, éste es todo lleno de color y luces, sin embargo no deja de ser misterioso.

Bueno, pueden verla ustedes y disfrutarla, ya que han utilizando ésta técnica del stop-motion (que sinceramente es genial). El proceso de la animación es realmente fantástico, es como un mundo pequeño, con pequeños escenarios y personajes. Es un trabajo intenso, ya que fabrican todo con detalles (incluso el vestuario tiene diminutos botones).

Y hablando de la película, las variaciones entre ésta y el libro son pocas. Otra cosa que me gustaría resaltar de la película es la asombrosa banda sonora, escrita por Danny Elfman. Bueno, sobre música, el padre de Coraline le compuso una canción, en el libro y el otro padre, en la película.



En una historia genial, Coraline nos transporta a nuestra infancia, porque en esa etapa en la que la realidad se combina con lo onírico, todos soñamos con estar en otros mundos. La cual, si no controlamos, puede resultar peligroso.

Berenice

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