He estado pensando en este término: chica de papel. Porque sí, leí el libro de John Green; y porque sí, no puedo sacármelo de la cabeza.
Pero, ¿qué significa realmente ser una chica de papel? Es decir, ¿cuál es mi perspectiva sobre lo que significa? Siempre me imaginé (o lo asocié) como un boceto, algo incipiente. Y es probablemente la razón del libro. ¿Quiénes somos? ¿A dónde vamos? Contestar estas preguntas puede resultar extremadamente difícil. Y es que somos muchas cosas, incluso cosas que no conocemos. Somos como miles de nosotros mismos.
Como lo trata de explicar el autor con varias metáforas. Frágil como el papel, abundantes como la hierba, sostenidos por hilos. Todas muy interesantes en su propia dimensión. Y es que sobrarían metáforas para explicar lo que verdaderamente queremos saber y lo que hemos estado buscando.
Una chica de papel, un chico de papel, una ciudad de papel puede desmoronarse. También, creo, que puede resultar todo muy falso, como lo cree Margo. Con personas que no buscan respuestas porque nunca se han cuestionado. Y es también algo ficticio, algo ideal. Personalmente me gusta creer que somos deleznables, que podemos mancharnos, rompernos o recortarnos; pero, así también, que nos estamos dibujando, escribiendo y pintando en nuestro papel. Y que nuestro papel será mucha hierba.
¿Realmente podemos llegar a comprender la hierba? Cómo vemos a los demás, qué vemos en ellos; cómo idealizamos o no a aquellos quienes nos rodean. O cómo nos vemos a nosotros mismos, si es que lo hacemos. ¿Buscamos visualizarnos a través de los demás?, ¿buscamos esos resquicios? Está claro que podemos influenciar a los demás, pero, ¿cuándo podríamos pasar de ser espejos a ser ventanas?
Y esos de los hilos o cuerdas, ¿no serán, acaso, los mecanismos que nos mantienen vivos? Cuando Margo y Quentin encuentran a este hombre muerto, ella menciona algo que, sinceramente, me parece algo muy revelador: Quizá se le rompieron los hilos por dentro. No sé qué son los hilos, aunque comprendo para qué sirven. Me imagino que es aquello en lo que crees, lo que te sostiene; y si acaso te desprendes de estos pensamientos y se te rompen los hilos, bueno, ya sabemos una de las probabilidades.
He tratado de entender los términos referidos, porque (en serio) me ha gustado la novela
Ciudades de papel. Creo que el autor ha capturado la esencia de la adolescencia (¡Oh!, rimó). Esa búsqueda frenética de encontrar un lugar. Vale decir que me siento, no identificada, pero sí comprendida, de alguna manera. Si alguien me preguntara, la recomendaría. Todo un señor
coming-of-age.
Este artículo está basado en Paper Towns (John Green, 2008).