31.8.13

POR QUÉ ESCRIBO

Cuando niña, en cada cumpleaños no faltaba alguien que me obsequiara un diario o un cuaderno de notas o cualquier cosa que sirviese para escribir ―debo aclarar, todavía lo hacen―. Y nunca supe realmente qué hacer con uno. Si era un diario, me proponía diciéndome: Todos los días voy a escribir todo lo que me suceda. Pero era muy tedioso hacerlo, primero porque no todo lo que hacía era una gran historia para contar y segundo porque me dolía la mano al escribir absolutamente todo, con detalles poco relevantes. Así que me aburría y lo dejaba. Por eso en mi estante de libros hay y hubo un montón de cuadernos inconclusos.

Sé que otras personas manejaron esta situación mucho mejor que yo. Al llenar sus hermosas libretas con recuerdos, fotos, poesías, historias, etc. Cosa que nunca intenté. Por esa razón, quiero vaciar mis esperanzas en esta bitácora y llenarla de esas cosas maravillosas. Además últimamente mis deseos por escribir y expresarme son más fuertes que nunca.

Este medio de expresión ―sin ser tan formal, este blog― me servirá para narrar mis aventuras inter-galácticas, quiero decir, las aventuras de mi (contra) corriente vida. Para abrirme y contarles las posibles reflexiones que hago ―tratando de no perder la costumbre. Para hablar de música, de libros y películas que disfruto (y quizá también de las que no). ¿Por qué no? Si este blog se ha hecho con esa única finalidad, de servir a mi pasión de la libre expresión.

Berenice

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